martes, 1 de mayo de 2012

En la Bal de Chistau no hay estación de esquí... ni puñetera falta que hace

El primer fin de semana de abril lo pasé en San Juan de Plan, en un hotel precioso y a un precio excelente en el que me sentí entre amigos, que os enlazo aquí: Casa La Plaza. Os lo recomiendo si os perdéis por este fantástico rincón del Pirineo Aragonés, porque está fenomenal y es un ejemplo vivo de lo que voy a contar en este post.

Cartel conmemorativo de la caravana de mujeres de Plan, que estaba colgado
en la entrada del pueblo en diciembre de 2010. Hacía 25 años que el valle
se había jugado el todo por el todo por su supervivencia y había ganado.

Si en 1985 los mozos solteros del valle no hubiesen visto la legendaria película "Caravana de mujeres" una noche en el bar de Plan, uno de ellos no hubiese dicho medio en broma medio en serio "tendríamos que hacer lo mismo nosotros" y los demás no le hubiesen tomado la palabra, ahora en todo el valle no quedarían más que cuatro abuelicos y muchas casas cerradas.





Sin embargo, aquella caravana de mujeres se hizo, hace ahora 27 años, y Plan, San Juan de Plan y Chistau son tres pueblos llenos de vida.
Además, éste es uno de los pocos valles pirenaicos que, gracias a no tener estación de esquí cerca, se ha salvado de la salvaje especulación urbanística que ha convertido a otros como el de Tena o el del Aragón en acumulaciones de apartamentos y a ciudades como Jaca en otro Salou. Plan tiene algunas urbanizaciones, por cierto bastante bien hechas; San Juan alguna menos y en Chistau prácticamente sólo están las casas originales. Los tres conjuntos urbanos tienen un encanto muy especial, sobre todo San Juan y Chistau: calles estrechas y empedradas, antiguas construcciones típicas del Pirineo, incluso algunas cuadras en los bajos de las casas dentro del casco urbano... Son pueblos que han sabido conservar su tradición y sobrevivir.

La oveja del visillo, en una casa de Plan.

Tiene un mérito enorme, visto lo que ha ocurrido en otras zonas del Pirineo oscense, donde a base de construir auténticas aberraciones como Las Lomas de Badaguás, entre Jaca y Sabiñánigo, por poner un ejemplo, han destruido una belleza natural y una forma de vida ancestral. En la Bal de Chistau hay turistas, claro, pero todavía hay gentes que siguen con la agricultura y la ganadería tradicionales aguantando contra viento y marea.
He estado en la zona dos veces en los últimos dos años y cada vez que voy me gusta más... Yo, a mi pesar, sólo soy un almendrón (que es el apelativo "cariñoso" que nos dan en Huesca a los de Zaragoza) que sube al Pirineo de vez en cuando huyendo de la ciudad. Pero si un día tuviese que liarme la manta a la cabeza, como se dice en Aragón, y marchar a buscarme la vida como mis bisabuelos, entre campos y ganado, no me importaría nada acabar en este valle del Pirineo.

Granjas de Biadós, al final de la Bal de Chistau. Una zona muy conocida por los montañeros
debido a la cercanía de dos cumbres pirenaicas emblemáticas: Posets y Bachimala.